SERIE 2012 PARTE 5 | No habrá inversión geomagnética.

De: http://www.cienciakanija.com

Aparentemente, el 21 de diciembre de 2012, nuestro planeta experimentará un poderoso evento. Esta vez no estamos hablando del Planeta X, Nibiru o una llamarada solar “asesina”, este evento se originará en las profundidades del núcleo de nuestro planeta, forzando un cambio catastrófico en nuestro campo magnético protector. No sólo notaremos una rápida reducción de la fuerza del campo magnético, sino que veremos también cómo los polos intercambian rápidamente su polaridad (es decir, el polo norte magnético se situará en el polo sur y viceversa). Pero, ¿qué significa esto para nosotros? Si creemos a los apocalípticos, estaremos expuestos a vastas cantidades de radiación emitida desde el Sol; con una inversión del campo magnético viene una debilitación en la capacidad de la Tierra para desviar los rayos cósmicos. Nuestra armada de satélites de comunicación y militares caerá de sus órbitas, añadiendo más caos en el suelo. Habrá disturbios sociales, guerras, hambre y un colapso económico. Sin GPS, nuestras líneas aéreas también se estrellarán contra el suelo…

Usando las Profecías Mayas como excusa para crear nuevas y explosivas formas en las que nuestro planeta pueda ser destruido en 2012, los apocalípticos usan la teoría del desplazamiento geomagnético como si éste estuviese grabado en piedra. Simplemente debido a que los científicos han dicho que podría suceder en el próximo milenio, esto parece prueba suficiente de que sucederá en los próximos cuatro años. Desgraciadamente, aunque esta teoría tiene algo de respaldo científico, de ninguna forma se puede predecir si la inversión geomagnética tendrá lugar en los próximos días o en los próximos millones de años…

Primero, vamos a diferenciar entre inversión geomagnética e intercambio polar. La inversión geomagnética en el campo magnético de la Tierra, es cuando el polo norte pasa a ser el polo sur y viceversa. Una vez se ha completado este proceso, nuestras brújulas apuntarían hacia la Antártica, en lugar de al norte de Canadá. Los intercambios polares se consideran eventos que probablemente ocurren unas pocas veces en la escala temporal del Sistema Solar. Hay un par de ejemplos de planetas que han sufrido un intercambio polar catastrófico, incluyendo Venus (que rota en dirección opuesta al resto de planetas, por tanto fue volteado por un evento descomunal, tal como una colisión planetaria) y Urano (el cual gira de lado, habiendo sido sacado de su eje por un impacto o algún efecto gravitatorio causado por Júpiter y Saturno). Muchos autores (incluyendo los propios apocalípticos) a menudo citan a ambos, inversión geomagnética e intercambio polar, como la misma cosa. No es el caso.

Así que, vamos con la inversión geomagnética…

¿Cada cuanto tiempo tiene lugar?

El interior de la Tierra (Universidad de Chicago)

Las razones subyacentes a la inversión de los polos magnéticos apenas se comprenden, pero todo se debe a la dinámica interna del planeta. Conforme nuestro planeta gira, el núcleo de hierro fundido fluye con libertad, forzando a los electrones libres a que fluyan con él. Este movimiento convectivo de partículas cargadas configura un campo magnético que tiene sus polos en las regiones polares norte y sur (un dipolo). Esto es conocido como efecto dinamo. El campo magnético resultante es aproximadamente como un imán, permitiendo que el campo recubra nuestro planeta.

Este campo magnético pasa a través del núcleo a la corteza y sigue hacia el espacio en forma de la magnetosfera de la Tierra, una burbuja protectora que está siendo constantemente azotada por el viento solar. Dado que las partículas de viento solar están habitualmente cargadas, la potente magnetosfera de la Tierra desvía las partículas, sólo permitiendo su llegada a las cúspides polares, donde las líneas de campo magnético se “abren. Las regiones en las que entran estas partículas energéticas, brillan en forma de auroras.

Normalmente esta situación puede durar eones (un campo magnético estable entrelazado a través de las regiones polares norte y sur), pero ocasionalmente, se sabe que el campo magnético se invierte y cambia de fuerza. ¿Por qué pasa esto?

Gráfico que muestra las inversiones de plaridad de la Tierra a lo largo de los últimos 160 millones de años. Negro = polaridad normal, blanco = polaridad invertida. De Lowrie (1997)

De nuevo, simplemente, no lo sabemos. Sabemos que este intercambio de polos magnéticos ha tenido lugar muchas veces en los últimos millones de años, el último tuvo lugar hace 780 000 años de acuerdo con los sedimentos ferromagnéticos. Algunos artículos alarmistas han dicho que las inversiones geomagnéticas tienen lugar con una “regularidad de un reloj” – esto simplemente es mentira. Como se puede ver en el diagrama (derecha), las inversiones magnéticas han tenido lugar de forma bastante caótica en los últimos 160 millones de años. Los datos a largo plazo sugieren que el periodo más largo de estabilidad entre inversiones magnéticas es de casi 40 millones de años (durante el periodo Cretácico hace unos 65 millones de años) y el más corto es de unos pocos cientos de años.

Algunas teorías del 2012 sugieren que la inversión geomagnética de la Tierra está conectada con el ciclo natural del Sol de 11 años. De nuevo, no existe ninguna prueba científica que apoye esta afirmación. Ningún dato observado jamás ha generado esta sugerencia de conexión de cambio de polaridad magnética entre el Sol y la Tierra.

Por tanto, esta teoría del apocalipsis ya falla en que las inversiones geomagnéticas no tienen lugar con la “regularidad de un reloj”, y no existe conexión con la dinámica solar. No se espera una inversión magnética dado que no podemos predecir cuando se producirá la próxima, las inversiones magnéticas tienen lugar en puntos aparentemente aleatorios de nuestra historia.

¿Qué causa la inversión geomagnética?

La investigación para intentar comprender la dinámica de nuestro planeta está en marcha. Conforme la Tierra gira, el hierro fundido de su interior se revuelve y fluye de una forma estable durante milenios. Por alguna razón durante una inversión magnética, algunas inestabilidades causan una interrupción de la generación estable de un campo magnético global, provocando un intercambio de polos.

En un artículo anterior, discutimos los esfuerzos del geofísico Dan Lathrop por crear su propia “Tierra modelo”, configurando una bola de 26 toneladas (que contenía un análogo del hierro fundido, el sodio) para que girase y ver si el movimiento del fluido interno podía configurar un campo magnético. Este enorme experimento de laboratorio es el testamento de los esfuerzos puestos en la comprensión de cómo la Tierra llega a generar su campo magnético, aparte de porqué se invierte aleatoriamente.

Una visión minoritaria (la cual, de nuevo en usada por los apocalípticos para vincular las inversiones geomagnéticas con el Planeta X) es que puede haber algunas influencias externas que causen las inversiones. A menudo verás asociadas estas afirmaciones con las del Planeta X/Nibiru, de forma que cuando este misterioso objeto se encontrase con el Sistema Solar interior durante su órbita altamente elíptica, la perturbación del campo magnético podría alterar la dinámica interna de la Tierra (y del Sol, generando posiblemente la llamarada solar “asesina” que discutimos anteriormente). Esta teoría es un pobre intento de vincular los escenarios apocalípticos con un precursor común del juicio (es decir, el Planeta X). No hay razón para pensar que el potente campo magnético de la Tierra pueda verse influido por alguna fuerza externa, mucho menos por un planeta inexistente (¿o era una enana marrón?).

La fuerza del campo magnético sube y baja…

Las variaciones en el campo geomagnético en el oeste de los Estados Unidos desde la última inversión. Las línea punteada vertical indica el valor crítico de intensidad bajo el cual Guyodo y Valet (1999) consideran que han tenido lugar varioas excursiones dereiccionales.

Se han publicado recientemente nuevas investigaciones sobre el campo magnético de la Tierra, en el ejemplar del 26 de septiembre de la revista Science, sugiriendo que el campo magnético de la Tierra no es tan simple como se creía. Además del dipolo norte-sur, existe un campo magnético más débil y disperso por todo el planeta, probablemente generado en el núcleo exterior de la Tierra.

Se han medido variaciones de fuerza en el campo magnético de la Tierra y es bien conocido el hecho de que la fuerza del campo magnético actual tiende a disminuir. El nuevo artículo de investigación, co-escrito por el geocronólogo Brad Singer de la Universidad de Wisconsin, sugiere que el campo magnético más débil es crítico para la inversión geomagnética. Si el dipolo más potente (norte-sur) reduce su fuerza de campo magnético por debajo del campo distribuido, normalmente más débil, la inversión geomagnética es posible.

“El campo no siempre es estable, la convección y la naturaleza del flujo cambian, y esto puede provocar que el dipolo generado aumente o disminuya de intensidad y fuerza”, dijo Singer. “Cuando se hace muy débil, es menos capaz de alcanzar la superficie de la Tierra, y lo que se empieza a ver surgiendo es este dipolo no axial, la parte más débil del campo que queda”. El grupo de investigación de Singer analizó muestras de antigua lava de volcanes en Tahití y Alemania de hace 500 000 y 700 000 años. Observando en la lava un mineral rico en hierro llamado magnetita, los investigadores fueron capaces de deducir la dirección del campo magnético.

El giro de los electrones en el mineral está gobernado por el campo magnético predominante. Durante las épocas de un potente campo dipolar, estos electrones apuntan hacia el polo norte magnético. Durante las épocas de un campo dipolar débil, los electrones apuntan hacia donde lo haga el campo dominante, en este caso el campo magnético distribuido. Creen que cuando el campo magnético dipolar debilitado cae por debajo de cierto umbral, el campo magnético distribuido dispara el campo de eje dipolar, provocando una inversión geomagnética.

“El campo magnético es una de las características más fundamentales de la Tierra”, dijo Singer. “Pero aún es uno de los mayores enigmas de la ciencia. Por qué tiene lugar [la inversión] es algo que la gente ha estado preguntándose durante más de cien años”.

Nuestro errante polo magnético

Movimiento del polo norte magnético a lo largo del ártico canadiense, 1831–2001 (Investigación Geológica de Canadá)

Aunque parece haber una tendencia actual a una disminución de la fuerza del campo magnético, el campo magnético actual aún se considera que está por encima de la media cuando se compara con las variaciones medidas en la historia reciente. De acuerdo con los investigadores de la Institución Scripps de Oceanografía en San Diego, si el campo magnético continúa su bajada en la tendencia actual, el campo magnético se haría cero en 500 años. No obstante, es más probable que la fuerza del campo magnético simplemente rebote e incremente su fuerza como lo ha hecho en los últimos miles de años, continuando con sus fluctuaciones naturales.

Las posiciones de los polos magnéticos también se sabe que están dando vueltas sobre las posiciones ártica y antártica. Toma el polo norte magnético por ejemplo (en la imagen de la derecha); ha acelerado sobre las llanuras del norte de Canadá de 10 kilómetros por año en el siglo XX a 40 kilómetros por año más recientemente. Se piensa que si continúa esta tendencia hacia el norte, saldrá de Norteamérica para entrar en Siberia en pocas décadas. Este, sin embargo, no es un nuevo fenómeno. Desde el descubrimiento de James Ross de la posición del polo norte magnético por primera vez en 1831, su posición ha vagado cientos de kilómetros (incluso aunque las medias actuales muestran alguna aceleración).

Entonces, ¿no habrá juicio final?

Las inversiones geomagnéticas son un área fascinante de la investigación geofísica que continuará ocupando a los físicos y geólogos durante los próximos años. Aunque la dinámica subyacente a este evento no se comprende por completo, no hay absolutamente ninguna evidencia científica que apoye la afirmación de que podría haber una inversión geomagnética alrededor del 21 de diciembre de 2012.

Además, los efectos de tales inversiones han sido totalmente sobrevalorados. De experimentar una inversión geomagnética a lo largo de nuestras vidas (lo que posiblemente no pasará), es improbable que quedemos asados vivos por el viento solar, o aniquilados por los rayos cósmicos. Es improbable que suframos ningún evento de extinción masiva (después de todo, el hombre moderno, homo erectus, pasó por la última inversión geomagnética, aparentemente sin sufrir daños). Muy probablemente experimentaremos auroras en latitudes altas, mientras que el campo magnético dipolar se asienta en su nuevo estado invertido, y podría haber un pequeño incremento de partículas energéticas espaciales (recuerda, simplemente porque se debilite la magnetosfera, no significa que no tengamos protección magnética), sino que además estamos (muy) protegidos por nuestra gruesa atmósfera.

Los satélites puede fallar y los pájaros migratorios quedar confusos, pero predecir un colapso mundial es una píldora difícil de tragar.

En conclusión:

  • Las inversiones geomagnéticas son de naturaleza caótica. No hay forma de predecirlas.
  • Simplemente porque el campo magnético de la Tierra se debilite no significa que esté cerca el momento del colapso. El campo geomagnético de la Tierra está “por encima de la media” si comparamos las medidas actuales con las de los últimos millones de años.
  • Los polos magnéticos no están fijos en unas posiciones geográficas, se mueven (a velocidades variables) y así lo han hecho desde que se iniciaron las medidas.
  • No existen pruebas que sugieran un forzado externo de la dinámica geomagnética interna de la Tierra. Por tanto no hay pruebas de una conexión en las inversiones geomagnéticas con las del ciclo solar. No empieces con el Planeta X.

Por tanto, ¿crees que habrá un evento de inversión geomagnética en 2012?

Creo que no.

De nuevo vemos como otro escenario apocalíptico de 2012 falla de muchas formas. No hay duda que las inversiones geomagnéticas tendrán lugar en el futuro de la Tierra, pero estamos hablando de escalas temporales de, siendo optimistas (y muy improbablemente) 500 años a millones de años, ciertamente no en los próximos cuatro años…


Autor: Ian O’Neill
Fecha Original: 3 de octubre de 2008
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SERIE 2012 PARTE 3 | El planeta X no es Nibiru.

de: http://www.cienciakanija.com

Los límites exteriores del Sistema Solar aún contienen muchos planetas menores aún por descubrir. Desde que comenzara la búsqueda del Planeta X a principios del siglo XX, la posibilidad de un hipotético planeta que orbitase el Sol más allá del Cinturón de Kuiper ha alimentado muchas teorías apocalípticas y especulaciones sobre que el Planeta X es en realidad un hermano binario del Sol perdido hace mucho tiempo. Pero, ¿por qué temer la combinación Planeta X/Juicio final? ¿No es el Planeta X simplemente un objeto hipotético, desconocido y nada siniestro?

Como previamente discutimos en “No, tampoco habrá Planeta X en 2012“, los apocalípticos han vinculado la búsqueda moderna del Planeta X a la antigua profecía maya de 2012 y al mítico planeta sumerio Nibiru, culminando con malas noticias para el 21 de diciembre de 2012. No obstante, las pruebas astronómicas para estos vínculos tienen serios defectos.

El pasado miércoles 18 de junio, investigadores japoneses anunciaron en las noticias que su búsqueda teórica de un gran cuerpo en el Sistema Solar exterior había producido resultados. A partir de sus cálculos, debería haber un planeta, posiblemente un poco mayor que un plutoide, pero ciertamente menor que la Tierra orbitando más allá de las 100 UA del Sol. Pero antes de que nos entusiasmemos, este no es Nibiru, esto no es una prueba del final del mundo en 2012; es un nuevo y apasionante desarrollo en la búsqueda de planetas menores más allá del Cinturón de Kuiper…

En una nueva simulación teórica, dos investigadores japoneses han deducido que los confines más alejados del Sistema Solar pueden contener un planeta aún sin descubrir. Patryk Lykawka y Tadashi Mukai de la Universidad de Kobe han publicado un artículo en Astrophysical Journal detallando un planeta menor que creen que podría estar interactuando con el misterioso Cinturón de Kuiper.

El Cinturón de Kuiper ocupa una enorme región del espacio, aproximadamente 30-50 UA del Sol. Contiene un vasto número de objetos rocosos y metálicos, siendo el mayor objeto conocido el planeta enano (o “plutoide”) Eris. Desde hace muchos años se sabe que el Cinturón de Kuiper tiene unas cuantas características extrañas que pueden señalar la presencia de otro gran cuerpo planetario orbitando alrededor del Sol más allá del Cinturón de Kuiper. Una de tales características es el bien conocido como “Acantilado de Kuiper” que tiene lugar a 50 UA. Este es un final abrupto del Cinturón de Kuiper, muy pocos objetos del Cinturón de Kuiper (o KBOs) se han observado más allá de este punto. Este acantilado no puede atribuirse a resonancias orbitales con planetas masivos tales como Neptuno, y no parece haber ningún error observacional obvio. Muchos astrónomos creen que un corte tan brusco en la población de KBOs puede deberse a un planeta aún no descubierto, posiblemente tan grande como la Tierra. Este es el objeto que Lykawka y Mukai creen que han calculado.

Esta investigación japonesa predice un gran objeto, de entre un 30-70% de la masa de la Tierra, orbitando a una distancia alrededor de unas 100-200 UA del Sol. Este objeto puede también ayudar a explicar por qué algunos KBOs y objetos trans-neptunianos (TNOs) tienen algunas extrañas características orbitales (como Sedna).

Desde que se descubrió Plutón en 1930, los astrónomos han estado buscando otro cuerpo más masivo que pudiese explicar las perturbaciones orbitales observadas en las órbitas de Urano y Neptuno. Esta búsqueda se conoció como la “búsqueda del Planeta X”, lo cual literalmente significa “la búsqueda de un planeta aún no identificado”. En la década de 1980 estas perturbaciones se catalogaron como errores observacionales. Por tanto, la búsuqeda científica actual del Planeta X es la búsqueda de un gran KBO o un planeta menor. Aunque el Planeta X puede no ser más grande que la Tierra, los investigadores aún están entusiasmados con encontrar más KBOs, posiblemente del tamaño de un plutoide, o tal vez un poco mayor, pero no mucho más.

“Para mi, lo interesante es la sugerencia de los tipos de objetos interesantes que pueden estar aún esperando a ser descubiertos en el Sistema Solar exterior. Aún estamos arañando los límites de esa región del Sistema Solar, y espero que nos esperen muchas más sorpresas en futuras investigaciones más profundas”. - Mark Sykes, Director del Instituto de Ciencias Planetarias en Arizona.

El Planeta X no da miedo

¿Entonces, dónde entra en juego Nibiru? En 1976, un controvertido libro conocido como “The Twelfth Planet (El duodécimo planeta)” fue escrito por Zecharia Sitchin. Sitchin había interpretado algunos textos cuneiformes sumerios antiguos (la primera forma conocida de escritura) como una traducción literal del origen de la humanidad. Estos textos de 6000 años de antigüedad revelan aparentemente que una raza alienígena conocida como Anunnaki viajó a la Tierra en un planeta llamado Nibiru. Es una larga y compleja historia, pero para abreviar, los Anunnaki modificaron genéticamente a los primates de la Tierra para crear al homo sapiens para que fuese su esclavo. (Acabo de comprender de dónde viene probablemente el guión de la película de 1994 de Kurt Russell Stargate…)

Cuando los Anunnaki dejaron la Tierra, nos permitieron gobernar el planeta hasta que retornasen. Todo esto parece ser un poco fantástico, y tal vez demasiado detallado considerándolo una traducción literal de unos textos de 6000 años de antigüedad. El trabajo de Sitchin ha sido ignorado por la comunidad científica dado que muchos de sus métodos de interpretación están considerados como imaginativos, como mucho. No obstante, mucha gente ha tomado el trabajo de Sitchin literalmente, y creen que Nibiru (en su órbita altamente excéntrica alrededor del Sol) retornará posiblemente en 2012 para causar todo tipo de terror y destrucción en la Tierra. Es importante apuntar que aquí no estoy poniendo en cuestión ninguna prueba histórica, espiritual o arqueológica de Nibiru, simplemente estoy apuntando que el vínculo entre la teoría del Juicio Final del Planeta X en 2012 está basada en “descubrimientos” astronómicos muy dudosos; si este es el caso, ¿cómo puede considerarse al Planeta X como la personificación de Nibiru?

Entonces llegó el “descubrimiento de una enana marrón en el Sistema Solar exterior” por parte del IRAS en 1984 y el “anuncio de la NASA de un planeta de 4-8 masas terrestres viajando hacia la Tierra” en 1993. Los apocalípticos (a menudo con un libro que vender) se agarraron a estos descubrimientos astronómicos como pruebas de que Nibiru es de hecho el Planeta X que los astrónomos han estado buscando durante el último siglo. No sólo eso, sino que manipulando los hechos de estos estudios científicos, “demostraron” que Nibiru viajaba hacia nosotros, y para 2012, este cuerpo masivo pasarán a través del Sistema Solar interior, causando todo tipo de daños gravitatorios. Para más información sobre este tema lee “No, tampoco habrá Planeta X en 2012“.

En su forma más pura, el Planeta X es un teóricamente posible planeta desconocido que orbita pacíficamente más allá del Cinturón de Kuiper. Si el anuncio de japonés lleva a la observación de un planeta o plutoide, será un descubrimiento increíble que ayudará a arrojar algo de luz sobre la evolución y características de los misteriosos límites exteriores del Sistema Solar.

Pero como he escrito, puedo garantizar que los apocalípticos están adaptando esta nueva investigación para usarla como apoyo de sus teorías sin sentido de que el Planeta X es de hecho Nibiru, y que viene en nuestra dirección para 2012. ¿Por qué tengo el sentimiento de que aún seguiremos aquí en 2013?


Fecha Original: 19 de junio de 2008
Autor: Ian O’Neill
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SERIE 2012 PARTE 2 | No, tampoco habrá planeta X en el 2012.

Por http://www.cienciakanija.com

Aparentemente, el Planeta X (también conocido como Nibiru) se observó por parte de los astrónomos a principios de los años 80 en los confines más remotos del Sistema Solar. Ha sido seguido por observatorios infrarrojos; viéndolo merodear por el Cinturón de Kuiper y ahora acelerando justo en nuestra dirección, entrará en el Sistema Solar interior en 2012. ¿Qué quiere decir esto para nosotros? Bueno, los efectos de aproximación del Planeta X sobre nuestro planeta serán bíblicos, y lo que es más, los efectos empiezan a sentirse ya. Millones, incluso miles de millones de personas morirán, el calentamiento global se incrementará; terremotos, sequías, hambrunas, guerras, colapso social, incluso llamaradas solares asesinas, todo esto será causa de Nibiru cuando pase a través del núcleo del Sistema Solar. Todo esto sucederá en 2012, y debemos empezar a prepararnos para nuestra desaparición desde ya…

Como ya se investigó en mi anterior artículo “No habrá juicio final en 2012″, se ha colocado una gran carga sobre el final del calendario maya de la “Cuenta Larga”. De acuerdo con este calendario y los mitos mayas, algo sucederá el 21 de diciembre de 2012. Ahora los que apoyan el Planeta X parecen haber calculado que su hipotético y letal planeta llegará desde una excéntrica órbita para causar un caos gravitatorio en la Tierra, disparando daños ambientales, económicos, geológicos y sociales, matando a una gran proporción de la vida … en 2012.

Lo siento, pero los “hechos” que hay tras el mito del Planeta X/Nibiru simplemente no tienen sentido. No te preocupes, el Planeta X no llamará a nuestra puerta en 2012 y aquí está el porqué …

Nibiru y Planeta X

En 1843, John Couch Adams (un matemático y astrónomo británico) estudió las perturbaciones orbitales de Urano y dedujo a través de las interacciones gravitatorias que debía haber un octavo planeta tirando del gigante gaseoso. Esto llevó al descubrimiento de Neptuno, orbitando a una distancia de 30 UA del Sol. Ha habido numerosas ocasiones en las que este método se ha usado para deducir la existencia de cuerpos en el Sistema Solar antes de que fuesen observados de forma directa.

Neptuno también experimentaba perturbaciones orbitales, y con descubrimiento de Plutón en 1930, se pensaba que el bien llamado “Planeta X” había sido descubierto. Desgraciadamente, la masa de Plutón era diminuta, y una vez que se analizó la órbita de Caronte (la luna de Plutón) se encontró que la masa del sistema Plutón-Caronte era demasiado pequeña par afectar a la órbita de Neptuno. La búsqueda del Planeta X continuó…

Tras años de especulación e investigación histórica, se creía que un gran grupo de astrónomos estaban buscando un gran planeta o una pequeña estrella, posiblemente una estrella compañera a nuestro Sol (haciendo del Sistema Solar un sistema binario). El nombre “Nibiru” fue desenterrado por el autor Zecharia Sitchin, en la investigación de la posible intervención de extraterrestres en los inicios de la historia de la humanidad. Nibiru es un hipotético planeta procedente de la cultura sumeria (los sumerios existieron alrededor del 6000 a.C al 3000 a.C, siendo anteriores a los babilonios, en la actual situación geográfica de Irak). Hay muy pocas pruebas arqueológicas que sugieran que este mítico planeta tiene algo que ver con el Planeta X. Pero dada esta dudosa conexión, ahora se piensa por parte de todos los apocalípticos que el Planeta X y Nibiru son la misma cosa, un antiguo cuerpo astronómico que ha vuelto tras una larga órbita más allá de nuestro Sistema Solar.

OK, entonces la conexión Nibiru/Planeta X puede ser un poco endeble, pero, ¿existe alguna prueba sólida de un Planeta X moderno?

Observaciones infrarrojas = Planeta X

Se hace mucho énfasis en un “descubrimiento” de 1983 sobre un misterioso cuerpo celeste realizado por el Satélite Astronómico Infrarrojo de la NASA (IRAS) en los suburbios del Sistema Solar, aproximadamente a 540 UA de distancia. Naturalmente los medios de comunicación de todo el mundo habrían quedado entusiasmados por tal descubrimiento y comenzarían a hacer aclamaciones sobre que este fuera tal vez el Planeta X (los recursos populares más accesibles que defendieron el Planeta X es un artículo del Washington Post publicado el 31 de diciembre de 1983 titulado “Descubierto un misterioso cuerpo celeste”). En realidad, los astrónomos no estaban seguros de que qué era el misterioso cuerpo infrarrojo (la pista está en la palabra “misterioso”). Los informes originales de los medios informan de que podría ser un cometa de periodo largo, o un planeta, o una galaxia joven muy lejana o una protoestrella (es decir, una enana marrón). Tan pronto como se mencionó la última posibilidad, de pronto esto se convirtió en el “descubrimiento” de que el Planeta X era en realidad una enana marrón que orbitaba los confines más alejados del Sistema Solar.

“Tan misterioso es el objeto que los astrónomos no saben si es un planeta, un cometa gigante, una “protoestrella” cercana que nunca tuvo el suficiente calor para convertirse en estrella, una galaxia lejana tan joven que aún está en proceso de formar sus primeras estrellas o una galaxia tan envuelta en polvo que nada de la luz arrojada por sus estrellas puede pasar a través”. – Thomas O’Toole, Escritor de la plantilla del Washington Post, 30 de diciembre de 1983.

Entonces, ¿de dónde obtuvo su historia el Washington Post? La historia se publicó en respuesta al artículo de investigación titulado “Unidentified point sources in the IRAS minisurvey” (por Houck et al, publicado en Astrophysical Journal Letters, 278:L63, 1984). El Dr. Gerry Neugebauer, co-investigador del proyecto IRAS, fue entrevistado y afirmó rotundamente que IRAS no había recibido un “correo de entrada” (es decir, el resultado no sugería que hubiese un objeto aproximándose a la Tierra). Leyendo esta interesante investigación, quedé especialmente atraído por la conclusión del artículo:

“Se han considerado un número de identificaciones candidatas incluyendo objetos extragalácticos y galácticos cercanos al Sistema Solar. Posteriores observaciones en el infrarrojo y otras longitudes de onda pueden proporcionar información adicional para apoyar alguna de estas conjeturas, o talvez, estos objetos requerirán unas interpretaciones completamente distintas”. – Houck et al, Astrophysical Journal Letters, 278:L63, 1984.

Aunque estas observaciones de IRAS observaron objetos misteriosos, en esta etapa, no había ninguna indicación de que hubiese un objeto (mucho menos una enana marrón) acercándose hacia nosotros. Pero los rumores ya habían comenzado a fluir. Cuando se publicaron posteriores artículos en 1985 (Unidentified IRAS sources – Ultrahigh-luminosity galaxies, Houck et al., 1985) y 1987 (The IRAS View of the Extragalactic Sky, Soifer et al., 1987), ya había pocos, si es que algúno, medio interesado en sus hallazgos. De acuerdo con estas publicaciones, la mayoría de las observaciones de IRAS en el artículo de 1984 eran jóvenes galaxias ultra-luminosas y una era una estructura filamentaria conocida como “cirrus infrarrojo” flotando en el espacio intergaláctico. IRAS nunca observó ningún cuerpo astronómico en los confines del Sistema Solar.

Perturbaciones orbitales = Planeta X

Además del “descubrimiento de 1983 de la enana marrón Planeta X, la afirmación de 1992 sobre el Planeta X era algo como esto:

“Desviaciones inexplicadas en las órbitas de Urano y Neptuno apuntan a un gran cuerpo de fuera del Sistema Solar de entre 4 y 8 veces la masa de la Tierra, en una órbita muy inclinada, más allá de 11 mil millones de kilómetros de la Tierra”, – texto de una fuente de la NASA no citada en “Planet X Forecast and 2012 Survival Guide” video.

Apoyándose en el descubrimiento de planetas usando las medidas de perturbación orbital, los defensores del Planeta X apuntan a un anuncio de la NASA en 1992 fueron medidas indirectas de un planeta a aproximadamente 11 mil millones de kilómetros de la Tierra. Desgraciadamente, no he podido encontrar la fuente original de esta afirmación. El único gran descubrimiento que la NASA anunció sobre este tema fue el descubrimiento del primer gran objeto transneptuniano (TNO) llamado 1992 QB1 (se pueden encontrar los detalles del descubrimiento de este objeto de la clase cubewano en la transcripción original del anuncio). Tenía un diámetro de 200km y estaba confinado en el Cinturón de Kuiper, una zona de planetas menores (donde vive Plutón) y asteroides entre 30 UA y 55UA, justo más allá de la órbita de Neptuno. Algunos de estos cuerpos (como Plutón) cruzan el camino de la órbita de Neptuno y son por tanto designados como TNO. Estos TNOs no suponen ninguna amenaza contra la Tierra (mucho menos abandonarán el Cinturón de Kuiper para hacernos una visita en 2012).

Desde entonces, cualquier perturbación orbital de Neptuno ha sido debida a errores observacionales y no se han observado desde entonces … por lo que parece que no hay ningún objeto obvio mayor que cualquiera de los que hay en el Cinturón de Kuiper allí fuera. Aún así, para mantener una mente abierta, podrían haber cuerpos mayores por descubrir (eso podría explicar por qué hay una caída tan marcada de los objetos del Cinturón de Kuiper en el “Acantilado de Kuiper”, se debate sobre la idea), pero no hay pruebas de que un cuerpo masivo se esté aproximando desde la vecindad del Cinturón de Kuiper. Incluso la extraña anomalía de la Pioneer que están experimentando las sondas Pioneer y Voyager no puede atribuirse al Planeta X. Esta anomalía parece ser una aceleración hacia el Sol, si hubiese un planeta masivo allí fuera, debería tener algún efecto gravitatorio más allá del predicho para otros objetos conocidos en el Sistema Solar.

4-8 masas terrestres = ¿una enana marrón? Tiene que ser el Planeta X.

Probablemente la inconsistencia más evidente en la hipótesis del Planeta X es la afirmación de los defensores del Planeta X de que el objeto de 1984 de IRAS y el cuerpo de 1992 son el mismo. Como se anunció en muchos sitios web y videos on-line sobre el Planeta X, la observación de 1984 de IRAS vio el Planeta X a 80 mil millones de kilómetros de la Tierra. El “anuncio” de la NASA de 1992 puso el Planeta X a unos 11 mil millones de kilómetros de la Tierra. Por tanto, siguiendo la lógica, el Planeta X había viajado 69 mil millones de kilómetros en el curso de sólo 8 años (de 1984 a 1992). Tras algunos dudosos cálculos matemáticos, el Planeta X se espera por tanto que alcance el centro del Sistema Solar en 2012. (Aunque muchos creen que debería haber llegado en 2003… obviamente estaban equivocados en su predicción).

Bueno, creo que podríamos estar agarrándonos a un clavo ardiendo. Para empezar, para que el objeto de 1984 fuese el mismo que el de 1992, seguramente deberían tener la misma masa. Si el Planeta X era una enana marrón (como nos llevó a creer las observaciones de IRAS), ¿cómo es posible pesar sólo entre 4 y 8 masas terrestres ocho años después? Las enanas marrones tienen una masa de alrededor de 15 a 80 masas de Júpiter. Dado que Júpiter tiene aproximadamente 318 masas terrestres, ¿el objeto que se dirige hacia nosotros debería tener una masa de entre 4770 y 25 440 masas terrestres? Así que voy a ser tajante aquí y reconocer que el objeto de 1984 y de 1992 (si es que existió alguna vez este objeto) no son el mismo. No, y por mucho.

Si no hay pruebas que apoyen al Planeta X, debe ser una conspiración

Si puede ser fácil arrojar dudas sobre la teoría “científica” fundamental que hay tras el Planeta X, veo poco interesante discutir las razones históricas (extinciones masivas, actividad volcánica, terremotos etc.) sobre porqué creen los apocalípticos que debería existir el Planeta X. Si no hay ningún planeta renegado allí fuera con una masa significativa, ¿cómo podría ser Nibiru una amenaza para nosotros en 2012?

Tendrán que hacernos creer que hay una conspiración global de gobiernos internacionales que nos ocultan los hechos. La NASA está implicada en este encubrimiento, y de aquí la falta de pruebas. En mi opinión, simplemente el que no haya pruebas no indica una conspiración para ocultar la verdad al público. Por lo que, ¿por qué creer que los gobiernos ocultarían un “descubrimiento” tan histórico como un planeta apocalíptico aproximándose al Sistema Solar interior? Para evitar el pánico en las masas y seguir con sus propias agendas codiciosas (obviamente).

Como resultado, este es el único punto de apoyo tras el mito del Planeta X. Cuando los confrontamos con los hechos científicos, los defensores del Planeta X responden “…los gobiernos nos envían desinformación para encubrir la verdad sobre las observaciones de Nibiru”. Aunque disfruto de una buena teoría de la conspiración, no apoyaré nada en el nombre del Planeta X. Si la ciencia básica que nos ha llevado a creer en la base de la existencia del Planeta X está equivocada, parece un pobre argumento decir “el gobierno lo hizo”.

Por tanto, la historia del que el Planeta X llegará en 2012 es, en mi opinión, una total estupidez (pero ayuda a vender libros y DVDs apocalípticos a la gente atemorizada). Nibiru seguirá en los dominios de los mitos sumerios.


Autor: Ian O’Neill
Fecha Original: 25 de mayo de 2008

http://www.universetoday.com/2008/05/25/2012-no-planet-x/