Un punto de vista interesante basado en los sucesos paralelos a la mediatización de la influenza porcina.
“Estimados compatriotas:
Con todo respeto, considero que el gran escándalo sobre la influenza porcina que aqueja al país, es una mera maniobra manipulatoria del gobierno panista para:
1. Desviar la atención de los ciudadanos respecto a los gravísimos problemas que actualmente tiene el país (petróleo, Cananea, presos políticos, desempleo, educación al traste, pornografía infantil y un larguísimo etcétera).
2. Aprovechar la situación para dar la imagen de “unidad” de los diferentes niveles de gobierno.
3. De pasadita, alejar a las masas de la idea de hacer una tremenda concentración el Primero de Mayo, como ya habían anunciado diversas organizaciones políticas y sociales. (Qué casualidad que justito se reinician clases el 6 y de una vez se pasan por las armas primero y cinco del citado mes).
4. Provocar una psicosis colectiva perfectamente aprovechable para las tentativas de intromisión en la vida privada de la gente “incómoda” y en el mismo paquete, el ejército hasta el tope en las calles de las principales ciudades repartiendo tapabocas en los dos sentidos.
5. Echarle tierra a las contradicciones respecto a la vacuna contra el VPH (virus de papiloma humano) que resultó ni tan segura ni tan eficaz, pero eso sí, un negocio redondo que es ya inocultable.
La gripe porcina no empezó hace unos días, como pretenden hacernos creer, y menos en la ciudad de México. Al menos en Xalapa, Ver., hace aproximadamente un mes, a raíz de la contaminación de las Granjas Carroll en el Cofre de Perote, inició, ésa sí, una epidemia en La Gloria que costó la vida a más de 20 personas de esa localidad, dadas las condiciones ambientales, de salud y de nutrición de los pobladores; posteriormente, en la misma semana se presentaron cientos (¿o miles?) de casos de cuadros gripales severísimos en la ciudad de Xalapa que se AUTOLIMITABAN en cinco días. Esto ¿qué quiere decir? Que sólo ocasionalmente se complicaron a bronquitis y bronconeumonías, pero que en la mayoría de la población afectada se presentaba como fiebre elevada, rinorrea persistente (secreción nasal), otitis, faringitis severa, inflamación ganglionar cervical, irritación conjuntival, etc. Con y sin tratamiento convencional (antipiréticos, desinflamatorios y aumento en la ingesta de líquidos más reposo), a los cinco días los pacientes se curaron. No se hizo ningún escándalo, a pesar de la cantidad de personas que tuvieron que ser atendidos en clínicas públicas y privadas en la ciudad. Pero sí se ocultaron las corruptelas en torno a las Granjas Carroll y la represión que se dio sobre quienes han denunciado y se han opuesto a tan encomiable empresa gringa que lleva años contaminando la zona.
Por todo ello, me permito proponer las siguientes preguntas para reflexionar:
-¿En qué estudios sesudos se basan las autoridades para decir que es un virus “mutado”?, si sólo tipificarlo con seriedad lleva muchos días de laboratoriales nada sencillos de efectuar. ¿No podría ser simple y llanamente el virus de la influenza porcina de siempre, que ahora y gracias a la vacunación masiva de la influenza humana y aviar cobró fuerza este subtipo, atacando a la especie humana?, situación que ni es nueva ni es letal. De los muertos reportados en la ciudad de México, habría que ver si de veras todos se debieron a este virus, en que condiciones estaban los pacientes, si se les atendió a tiempo… Con todo respeto para los difuntos, 68 muertos en una ciudad de casi 30 millones, ¿es de considerarla como pandemia? [al día 28 de abril van aproximada 150]
-No es ni con mucho, la primera vez que nuestro país tiene una epidemia por infección viral o bacteriana. ¿Cuándo se la habían tomado tan en serio las autoridades locales y federales? Por ejemplo, sólo en la última década: dengue hemorrágico, enteritis por proteus mirabilis, cólera, hepatitis A, impétigo, riquettsias por piojos (ésta muy reciente)…
-¿Desde cuándo las autoridades sanitarias han actuado con la mínima responsabilidad respecto a la salud de la población? Por citar sólo algunos datos interesantes, el estado de Veracruz ocupa el honroso primer lugar de América Latina en Bruselosis (infección severa derivada de productos lácteos no pasteurizados); es una enfermedad de notificación obligatoria y nunca se lleva a cabo ésta. México es de los países con mayor índice de Leptospirosis aguda y crónica y tampoco se hacen fumigaciones ni controles al respecto (por cierto, también de notificación obligatoria); y ¿qué hay de la Tuberculosis multidrogorresistente que asola al país hace ya varias décadas (aunque sigan y sigan “maquillando” los datos epidemiológicos)?; en fin, podríamos seguir hasta el agotamiento.
A mi modo de ver, esta alarma federal sobre la gripe porcina, se va pareciendo cada vez más al chupacabras salinista o a los “ataques por carta con antrax” del inicio de la era bushiana, ¿recuerdan?
En fin, considero que debemos actuar sobre todo desde una postura reflexiva y serena para no caer en las trampas mediáticas que el Estado ha echado a andar de manera coordinada pero incoherente.
Este post fue tomado de: http://www.gnome.org/~federico/news-2009-04.html y a su vez ese wey lo tomó de: http://www.fluidinfo.com/terry/2009/04/26/a-few-comments-on-pandemic-influenza/
Como sea se agradece la finísima traducción a Federico Mena Quintero.
NOTA: Yo no sé nada de la influenza; sólo sé dónde comprar pañuelos desechables. No me mandes correo al respecto; esta es sólo una traducción. Si me mandas correo, te enviaré un mail con un virus de influenza.
Aquí van algunas ideas sobre la actual epidemia de influenza porcina. Vienen de lo que se me ocurre – seguramente se me ocurrirán más cosas y las pondré en los comentario o en otro artículo. Me disculpo por la falta de ligas a otros sitios. Puede ser que regrese y las ponga.
Estoy a la vez calificado y no calificado para hacer algunos comentarios. Estoy no calificado porque ya no trabajo en el virus de la influenza, porque no soy un virólogo, porque no tengo información interna sobre la epidemia actual. Por otra parte, creo que puedo decir que sé de lo que hablo. Trabajé por algunos años en el virus de la influenza como parte del equipo de Cartografía de Antígenos de la Universidad de Cambridge. Le ayudamos a la Organización Mundial de la Salud a escoger la variedad H3N2 para la vacuna humana. He conocido a los dirigentes de 4 centros internacionales de la influenza y he estado en el Cuarto de Emergencias de la OMS en Ginebra – una fortaleza subterránea autónoma. Pasé mucho tiempo conviviendo y hablando con virólogos de la influenza. He leido todos los libros sobre la pandemia de 1918, lo que me da entendimiento retrospectiv sobre lo que ocurrió entonces, y tal vez algo de entendimiento sobre lo que podría ocurrir ahora.
Siento que es bueno que alguien como yo haga comentarios porque estoy fuera del mundillo de la influenza y la gente que está dentro es poco probable que diga mucho. La influenza es un tema muy politizado, en pocas palabras. La gente que trabaja en la comunidad de investigación de la influenza no va a querer hablar. Entonces debo dejar claro que los comentarios siguientes son sólo mis opiniones, y no representan las ideas de nadie más.
Voy a decir varios puntos que creo que son bastante sobrios – ni alarmistas, ni que menosprecian la situación – e intentaré dejar la especulación a un lado.
Además de los detalles del virus en sí, el lado social de una posible pandemia es sumamente interesante. Muy poca gente tendrá información realmente concreta, y los que la tengan sólo podrán dar sus mejores deducciones.
En una pandemia, o en algo que parece que podría ser una, rumores muy variados se dispersan por la población. Esto ocurrirá en una escala sin precentes en esta ocasión.
Según lo que sabemos, el virus no ha pasado aun mucho tiempo en humanos. Ya que lo haya hecho, comenzará a adaptarse de formas no predecibles. Puede volverse más virulento, o menos virulento. Puede desarrollar resistencia a los antivirales que actualmente son efectivos. La resistencia antiviral ha sido un tema de mucha preocupación por algunos años. Sabemos que el virus actual es resistente a la amantadina y la rimantadina, aunque el oseltamivir todavía es efectivo.
Si le preguntas a los virólogos cuál es la probabilidad de que haya otra pandemia, te responderán que es de 1.0. Es sólo cuestión de tiempo para que ocurra una. Es como una probabilidad diferente de cero en un proceso Markoviano. Cuando ocurre una pandemia, lo que se hace primero es de importancia crítica. En caso de la gripe aviar intentaron aislar inmediatamente a las aves potencialmente infectadas, detener la propagación del virus y su mutación y que se volviera susceptible de infectar a humanos. Cuando en efecto se introdujo en la población humana, hubo acciones rápidas para aislarlo, una vez más para reducir la propagación y el tiempo que tuviera el virus para adaptarse. En caso de la gripe aviar en humanos, hubo muy poca propagación aérea, y tenemos suerte de ello. Pero el virus actual parece ya tener esa propiedad, lo que lo hace muy preocupante.
Sería un milagro si la vacuna existente para epidemias diera cualquier protección para este virus. La vacuna humana en efecto contiene una variedad contra H1N1, pero es una variedad elegida con base en virus sacados de humanos hace muchos meses. La vacuna para epidemias se enfoca en evitar lo que se conoce como variación antigénica (antigenic drift) – la acumulación lenta de mutaciones puntuales en el virus. Las variedades pandémicas surgen del cambio antigénico (antigenic shift) en el que trozos grandes de material genético viral, a veces genes completos, se mezclan entre virus de influenza de especies diferentes. En una variedad pandémica algo del material genético y las proteinas que codifica es posible que nunca se hayan visto en un sistema inmune de humanos.
El kit estándar para prueba de influenza de la OMS no es muy útil para identificar esta variedad. Ya han publicado instrucciones avisando de falsos negativos.
Algunos aspectos de la epidemia actual son, para mí, muy preocupantes.
El director del Centro de Control de Enfermedades (de Atlanta) ha dicho, “hemos visto cosas que sugieren que el aislamiento del virus no es muy probable”. Esto es decir algo muy franco. Creo que el gato ya se escapó de la bolsa. La cuestión es qué tan grave va a ser. Esto es imposible de decir justo ahora, porque no sabemos cómo va a ser el virus en el futuro, ya que haya tenido tiempo de mutar y adaptarse dentro de humanos.
En circunstancias normales toma más o menos 6 meses hacer la cantidad de vacuna necesaria para una epidemia mundial. Es un proceso largo y difícil que requiere que se cultiven toneladas del virus en huevos de gallina. Se debe identificar una variedad del virus para la vacuna, tiene que ser una que crezca bien en huevos de pollo (y esto incluye no matar al pollito). Aun bajo la alta presión de una pandemia potencial, hacer una vacuna nueva va a tomar meses. Para entonces, el virus puede haber evolucionado (a travez de mutaciones) y la vacuna puede ser menos efectiva. Nótese que en 1918 el virus mató a decenas de millones de personas durante un período mucho más corto que éste.
Redirigir los recursos mundiales de la influenza para atender una amenaza pandémica, necesariamente los desvía del trabajo en vacunas para epiedemia. La influenza epidémica mata cada año alrededor de 0.5M de personas. El no poder prestarle atención a tiempo a las variedades epidémicas también es malo.
El nuevo virus ha aparecido en varios lugares en los EUA durante los últimos días. Supongo que va a aparecer por todo el mundo durante los días siguientes, como máximo. ¿Qué hay para detenerlo? El virus se ha aislado en varias áreas diversas y en muchos casos es genéticamente idéntico. El virus de 1918 también apareció, en muchos casos sin explicación, por todo EUA. El libro “La pandemia olvidada de los EUA” (America’s Forgotten Pandemic) es digno de leerse.
Hubo 3 oleadas de la pandemia de 1918/19. La primera fue en el verano de 1918 – muy inusual, pues la influenza normalmente cae a niveles extremadamente bajos durante el verano. Nótese que la epidemia actual también está fuera de temporada.
La pandemia de 1918 mató a gente con un patrón de edades muy inusual. En vez de tener picos sólo en los muy jóvenes y los muy viejos, hubo una gráfica de W, con un gran número de gente joven y saludable que normalmente no debió haber muerto de influenza. Hay varias conjeturas sobre el porqué de esto. El virus actual también está matando adultos jóvenes y saludables.
La descomposición social durante una pandemia es extraordinaria. Si has leido “La Gran Pandemia” (The Great Pandemic) de John Barry, tendrás idea de ello. “La pandemia olvidada de los EUA” también ayuda a dar una idea de lo que debió haber sido.
Nadie sabe cuánta gente murió en la pandemia de 1918. Los cálculos varían entre 40M y 100M, y se han incrementado a lo largo de los años. La influenza no es lo más fácil de diagnosticar (de ahí la categoría ESI – enfermedades similares a la influenza). También elimina la capa protectora de células epiteliales de la garganta, dejándote susceptible a infecciones oportunistas, como neumonía, que son las que con frecuencia terminan por matar.
Nadie sabe qué tan mala sería otra pandemia en términos de mortalidad. Los cálculos optimistas son de menos de una decena de millones. Alguien de la OMS sugirió un número mucho más elevado hace unos 4 años en el contexto de la gripe aviar, y ese número lo retractaron rápidamente. Jeff Taubenberger, que fue responsable de resucitar y secuenciar el virus de 1918 (una historia extraordinaria, contada en varios libros) ha publicado trabajos que dicen que 100M podrían ser posibles. Nadie sabe, y depende de muchos factores, que incluyen las características del virus, qué tan pronto se detecte, qué tan fácilmente se propague, qué virulento sea (obviamente), las medidas sociales que se tomen para combatirlo, resistencia antiviral, y otros factores.
No creo que nadie sepa cómo se combinarán los factores de conocimiento médico muy elevado y de viajes nacionales e internacionales muy frecuentes. Si el virus no aparece por todo el mundo dentro de una semana, voy a estar sorprendido. Los aeropuertos ya están monitoreando gente que llega de México, pero me imagino que ya es demasiado tarde y seguramente no se hace de forma global.
La historia dice que probablemente no debes creer nada que diga ningún político sobre la influenza pandémica. Hay una gran tendencia a desvalorar los riesgos. Hay muchos factores en juego cuando se comunica con el público. Puedes estar seguro que todo lo que dicen oficialmente la OMS y el Centro de Control de Enfermedades ha sido vetado y considerado muy cuidadosamente. Por otra parte, no hay razón para creer nada de lo que nadie te dice
Las mascarillas tienen una historia interesante, y se han vuelto ley en varias ocasiones. En 1918 ni siquiera sabíamos lo que era un virus, mucho menos qué tan diminutos son, entonces las mascarillas de gaza eran probablmente inútiles.
En conclusión, creo que diría que la cosa está de nuestras manos por el momento. Vamos a tener que esperar y ver qué pasa, y hacer nuestros mejores esfuerzos en el camino.
La gente que trabaja en influenza en el Centro de Control de Enfermedades y otros laboratorios internacionales es un equipo increíble de expertos. Han trabajando en este juego por mucho tiempo y trabajan extremadamente duro y generalmente se habla mal de ellos. Es de esperarse que la influenza sea un tema tan politizado, la responsabilidad es muy alta y la tendencia a la opacidad es comprensible. Contra toda la experiencia que hay, en el fondo hay un virus extremadamente complejo – gran parte de cuya conducta se desconoce, en especial en caso del cambio antigénico (antigenic shift), en especial cuando es tan joven, y en especial cuando no se sabe qué mutaciones cercanas son posibles en el espacio antigénico – esparcirse en un entorno mucho más complejo (nuestros cuerpos), y con nosotros desplazándonos e interactuando de formas extrañas en un mundo complejo y muy interconectado. Es milagroso que sepamos todo lo que sabemos, pero de muchas maneras no sabemos mucho.
Un periodista de ELPAÍS.com escribe desde su teléfono móvil al minuto su segundo día de recorrido por las calles de la capital mexicana dos días después de que saltara la alarma por una rara gripe porcina que ha provocado la muerte de al menos 20 personas