Otro día como cualquier otro, después de un relativo descanso y de la convivencia con mi palomilla, estoy ahora un poco a merced de lo que se interponga en el camino, consciente de la forma burda en que este mundo se mueve frente a mí, comienzo a disfrutar un poco de la banalidad ajena en que mis seres queridos se mueven en este mundo [específicamente de la mayoría que conozco y sin una relación sanguínea directa obligada].
No soy la excepción, soy un ser social igual que ustedes con necesidades y obligaciones, pero este año continuaré un experimento mental que comencé a mediados del 2008, ese año fue malito en muchas cosas, una cadena de acontecimientos se fueron escalonadamente conjuntando para minar algunas cosas que por terquedad no pienso dejar en el olvido, independientemente de esas metas y de esos negros tropiezos morales les contaré un poco de ese experimentillo, algo que hasta hoy recomiendo que lo hagan si es que son demasiado valientes.
Esto no es una novedad, tampoco es el descubrir el hilo negro de la vida y ni esa clase de pendejaditas new age, ver la vida como un paseo sí que ayuda a sobrellevar muchas cosas feas de las que otros que no han asumido esa forma de entender la vida terminarían derrotados y desilusionados, y el asunto está en que cada día que veo que la vida es un paseo me convence la idea, le resta algo de monotonía a ese ir y venir del día y la noche, no es una actitud valemadrista, es cierto, si estamos en este paseo es porque por alguna razón que decidimos estar en el “y como el pinche paseo es tan real ya nos olvidamos de él porque nos metimos en esto”, es como cuando le gustas a alguien y está metida en tu desmadre, en medio de una reunión de algo con varias personas con diferentes intereses a los de ella y está con una cara de “wtf” sobre algunas cosas que puedo asegurar que nunca ha escuchado, ¡ah pero ahí está!, no se mueve porque de algún modo es trabajo, aunque a final de cuentas es la parte del paseo que decidió abordar por ella así lo quiso.
Bueno, ese ejemplo espero que clarifique un poco este punto del paseo en la montaña rusa, el paseo está lleno de reglas algunas muy tontas, otras muy divertidas, y de algún modo no sabemos exactamente cuando se nos acaba, porque cuando eso sea habremos cumplido y en ocasiones sin darnos cuenta de que ya hicimos lo que teníamos que hacer y cuando nos salimos del juego entonces ese espacio que dejamos se convierte en una onda expansiva que comienza a mover las piezas de este paseo para las razones que consideren necesarias y será reemplazado por otro más.
Cuando hablamos del paseo, se entiende que alguien más controla la velocidad y los efectos que esto lleva para que podamos interactuar y experimentarla, los colores, sabores, olores, sonidos y todos los elementos distractores publicitarios que conlleva todo ello, en el recorrido podemos tomar diferentes rutas en el momento que lo decidamos, esto tiene consecuencias y beneficios, todo depende de lo que queramos en verdad, el paseo también tiene trampas de diferentes tipos así como varias salidas similares a las de una autopista para abandonarlo, para tomar otro trayecto o simplemente terminar el paseo, lo que de alguna forma es inevitable es que el paseo de la vida tiene un final que todos conocemos, al que todos le tienen miedo, el miedo es porque la vida del paseo tiene tantas cosas hermosas que olvidamos que es real, otros la odian porque se olvidaron que era solo un paseo, pero cuando se les acabe la vigencia del boleto tal vez entiendan de que se trataba y volverán a meterse al jueguito.
El universo es solo una parte del paseo, una herramienta en la que aquellos que descubren el rompecabezas de su existencia podrán usarlo a su manera de manera discrecional o abierta, the Secret solo revela una pequeña parte de ese proceso, desgraciadamente lo que nunca explican en el video y en el libro es que para utilizar los poderes del universo necesitas a alguien más, y no el universo ni al genio puñalón de la lámpara mágica, si no alguien más que no esté en el paseo en el que está esperando a que termines y que te apoya en la medida de tus posibilidades para que puedas lograr lo que quieres, y en ese lado es en el que muchos ya se encuentran esperando a que bajes de la montaña rusa y del carrusel. A ellos son los que agradeces que el paseo sea más divertido con todas las cosas que “el universo te vaya dando para que la abundancia en este mundo te ayuda a lograr esas cosas que tanto quieres”.
Llegas a tener trabajo, dinero, salud, familia, y repentinamente “plop”, termina el paseo, y cuando eso pase, no te preocuparas por el dinero, la salud, esa familia y todas esas cosas, porque ya estás en otro lugar.
La vida real. La de muertos que están más vivos que nosotros, en donde seguramente nos terminarán cobrando todas esas cosas que les pedimos cuando estábamos paseando, en ese momento seguramente estarás en la misma situación cuando a los que dejaste en el paseo te supliquen dinero, amor y salud.
Amigos, pidan con cuidado lo que realmente quieren porque las mejores cosas de la vida tampoco son gratis, no es dinero, tampoco dignidad, en el paseo puede ser cualquier cosa de esas que harán que vale la pena sin duda alguna.
Los que hoy controlan ese parque de diversiones llamado paseo diseñaron temáticamente el proyectito, hay paseos de diversión, de rutinas, de dolor, de destrucción y también de mucho sufrimiento, ellos disfrutan las emociones de nosotros, un paseo sin emoción no vale la pena, como un cantante no termina de cantar hasta que no dejen de aplaudir y pagar por verlo como este paseo no termina hasta que nosotros no dejemos de reír o llorar, y por lo que puedo ver el sufrimiento es el alimento preferido de los dueños del parquecito este, solamente vean con cuidado como el parque se pone torna mas y mas oscuro y dantesco.
Hoy se preguntan, ¿Quiénes son ellos y porque lo hacen de este modo?, Los que diseñaron esto honestamente no los conozco como ustedes tampoco ven a los weyes de grupo Carso cuando contratas una línea Telmex o pagas tu recibo de Telcel, a este punto del paralelismo puedo asegurarles que los que manejan el paseíto no son necesariamente parecidos a nosotros y las razones simplemente no las entenderemos del todo porque el paseo es así. Y la verdad quieren que este paseo siga su curso tal cual, para que olvides que lo es, y para que les des todavía para comer.
Esto no es un secreto, es la parte de nuestras vidas que tal vez ignoramos cuando nos dijeron que nacer como un ser humano sería lo más grandioso que existe, y cuando firmamos la responsiva del juego olvidamos leer las letritas chiquitas. Yo tampoco lo hice, como tú y yo no sabemos a ciencia a cierta hasta que punto seguiremos aquí y cuanto pagaremos por esto. El mayor triunfo del diablo es convencer a la humanidad de que no existe, así como los dueños del paseo no existen como nosotros lo imaginamos.
Que interesante paradoja.
Si pidiera al universo que conspire a favor mío y de todo el mundo para que termine este juego, tal vez terminaría arruinado, desolado, asesinado, porque si yo fuera dueño de esto mi responsabilidad sería desaparecer cualquier amenaza a la seguridad de esto por todos los medios posibles. Así que tendré mucho cuidado con lo que pida.
Les sugiero que ustedes hagan lo mismo, no vaya a ser que nos llevemos algunas sorpresitas cuando esto acabe, no digo que los extrañaré todavía, pero si alguien se nos va, estaré contento de verlo al final del camino.
Con este experimento intento recordar porque quise meterme en esto que se llama vida, será porque me convencieron de que era muy divertido, me iba a poner hasta el culo de pedo, conocería mujeres, muchas aventuras en el oeste, desgraciadamente no me han convencido del todo, hay algo que les está fallando en el juego, algo en la pirotecnia, iluminación, o será el clamor de muchos que sufren hoy en día por la fantasía sectaria de la tierra prometida de Dios a los sionistas a costa de los ya de por si fregados árabes palestinos, algunos recursos traidoramente desviados para complicar el juego económico de muchos, el juego del asesino a sueldo matando a otros con pistolas y granadas de verdad, las dinámicas naturales del juego que amenazan con sobrecalentar el motor de la maquinaria, hoy es muy incómodo todo este ruido, no importa si la felicidad llega a esta parte del paseíto porque en mi mente y espíritu chocarrero busca la manera más sutil de partirle en su madre a este paseo y para que todos se den cuenta que de lo que prometieron que sería Jurassic Park solo es una baratija de colonia paracaidista insegura, oxidada y putrefacta, pero aquí seguimos, esperando el día en que se den cuenta de esto. De que no somos clientes ni asociados, ya somos dependientes y como tal he sido defraudado como ustedes lo han sido aunque no se han dado cuenta, con respecto a las reglas del paseo solo me queda ser agradecido con lo que tengo por ahora y por lo que venga, nos vemos pronto en donde sea, dentro o fuera de la casa de los espejos.
Feliz año 2009, un numero más en la ilusión del tiempo.